jueves, 1 de julio de 2010

Final uno: aniquilación de la idea .- x grabi-*


A patear escombros del bunker mental
Nada adentro ni abajo;
Las cabezas sobre el nivel del mar.
Explotan los oídos
Supurando años de endebles ciencias.
Ahora ya se hace palpable la inexistencia;
Y ya se huele la no transpiración.
Se degustan las sobras y se lamen los huesos
Y aturde el cese de la respiración.
Demolidas ya las construcciones y sus cimientos
Me las volaron por el aire con una molotov.

La verdadera realidad - por Gonzalo Veja -


Puede llegar a sonar tan banal decir que giramos absolutamente todos alrededor de algo tácito, suena ridículo, pero me dí cuenta que es verosímil, tan real.
Nos manejan como marionetas, y ni siquiera dicen que hagamos las cosas que nos vemos obligados a hacer, por ellos dormimos poco o demasiado, hacen que trabajemos, dormimos poco o demasiado (2 veces por que es cuando más nos maltratan), nos hacen dar cuenta y a los demás que llegamos tarde, perdemos o ganamos plata a costa de ellos, nos hacen darnos cuenta si tomamos mucho o poco, son minutos, horas, años, centavos, pesos, 1, 2, 3,
Son esos putos números los que nos manipulan como quieren.

El tipo y los fósforos (cuento)- por Diegolancha Canal


Él se despertó junto a una caja de fósforos. Se preguntó "dónde fue el incendio?". No encontró cenizas, ni un fósforo quemado. Se puso a pensar en cuáles habrían sido sus planes.
El fuego generalmente sirve para quemar puentes. A veces para obligarte a no volver a transitarlo. Y otras veces porque ya son inservibles.
Se preguntó "dónde íba a ser el incendio?". No se acordaba, no veía posibles blancos, no se acordaba tampoco el por qué, pero todo indicaba que tuvo intenciones de reducir algo a cenizas. Miró alrededor, retrocedió sobre sus pasos, investigó como un forense, tanto que encontró cosas que no buscaba, incluso el monstruo debajo de su cama. No importó, se concentró en su objetivo.
"Dónde íba a ser el incendio?".
Se frustró y no encontró nada. Se sentó a mirar la caja, 200 y pico de soldados dispuestos a ayudar a olvidar algo que no recordaba. Dejó de mirar alrededor, dejó de mirar lo que tenía en sus manos. Empezó a mirar sus manos, sus brazos, sus hombros. Se vió él.
Pensó "tal vez yo iba a arder en llamas". "Tal vez quiero olvidarme de mí". "Tal vez quería quemar el puente que me conduce hacia mí mismo".
Igual, él no estaba seguro de que su hipótesis fuese acertada. Descartó casi completamente esa hipótesis. Tal vez no quería pensar en que se quería olvidar de si mismo. Tal vez él no era el objetivo.
También pensó en por qué se había detenido. Por qué no siguió con lo que tenía planeado antes? Qué lo hizo cambiar de parecer?
Él sabía que había tenido intenciones de prender fuego algo, aunque no se acordara de eso.
No había nada que hubiera sido quemado. No había nada que pareciera que fuera a ser quemado. No sabía por qué no había seguido con su plan.
Y reflexionando se empezó a dar cuenta de algo. En el momento en que alguien decide prender fuego algo y hacerlo desaparecer, es cuando eso combustiona espontáneamente.
Él siguió sin recordar qué era lo que había tratado de quemar, y sin recordar por qué. Pero el hecho era que eso ya se había convertido en fuego, brazas, carbón, cenizas, nada. Ardió completamente hasta desaparecer.
Debió haber sido una llama furiosa. Él no se acordaba.
Había quemado por completo el puente, el papel, la madera, todo, y sin haber siquiera prendido un fósforo. Y una vez que hizo desaparecer todo lo que se había propuesto incendiar, funcionó tan bien, que ni se acordaba qué había incinerado y por qué.

martes, 25 de mayo de 2010

Primera vez - Por Gonzalo Veja -

Búsqueda, ¿el Amor? , ¿Que era el amor? ¿Era eso lo que yo buscaba?

En fin, casi sin darme cuenta, la encontré, con sus grandes pechos, su pelo largo y enrulado, sus manos pequeñas perfectas, su cara de ángel.

Una mañana fría de otoño, me escapé de mis obligaciones, volví a mi recientemente abandonada
habitación, puse música conductora, casi como una revelación divina, se desnudo ante mi, para dejar ver
su perfecto cuerpo, cada célula de mi cuerpo producía electricidad, cada movimiento de mi cuerpo era involuntario, instintivo, me beso con su húmeda y dulce boca, levantó la barrera para que mis manos sintieran su cuerpo, sudamos, mi cuerpo levitaba en el ya éter en cuál se había convertido mi habitación, gemimos, sonreímos y acabamos, mi mirada estupefacta, de la cuál el techo se había adueñado, me pregunto, yo asentí con la cabeza, no era momentos de palabras, era momento de suspiros, de pensar, de guardar cada instante en mi mente y en mi corazón.

Pensamientos fugaces sin elaboración Parte I - por Hector Mrak-


Cuanto amor tiene un ser humano para darle a 500 contactos?
cuanta libido tinene un sujeto para catectizar 500 representaciones?
cuanto tiempo tiene un hombre para tener relación con 500 perfiles?
cuantas horas necesita un cibernauta para dormir?

Veo más a mis amigos porque veo sus fotos en facebook y están conectados todo el día, pero veo menos a mis amigos porque ya no me junto con ellos, total puedo chatear 6 horas al día mientras cocino, estudio o veo videos en youtube y si me junto con ellos pierdo timepo y solo puedo verlos un par de horas. entonces hablo más con mis amigos, pero a la vez hablo menos porque en el chat se hablan cosas como... que ayer me comí 3 mogul y 2 jirafitas, o que el miercoles pasado casi casi me tropiezo con una baldoza. y llega el momento que está conectado y hace un año que no le doy la mano, pero lo veo conectado todos los días y ya no importa mucho si está o no, perohace un año que no hablo con él, pero chateo todos los días y hasta sé el color y textura que tenía la mierda que pisó el domingo al medio día.

Así las amistades como todas las cosas empiezan a perder emoción, la emoción de encontrarte con un amigo que vive en Europa y viene solo para navidad, la emoción de una llamada telefónica desde otro país, la emoción de que te cuenten algo por mas tonto que sea con la expresión facial de quien lo vivió y no con un smile en el estado del día

El fantasma - por Martín Alberto -

Día 1: Tormenta

Te veía en todos lados, y te escuchaba cuando estabas detrás del asiento del auto. Mientras me bañaba, me hablabas. Cuando debía ir a la facultad me seguías. Me gritabas en el oído, metías tus dedos en mi nariz, y luego por un rato te ibas. Y cuando lograba tranquilizarme un poco, aparecías en mi aula, en el banco de al lado, preguntándome si tenía fuego, para fumar. Pero vos no fumás, aunque lo solías hacer.

¿Quién sos? ¿Sos vos? No entiendo tu objetivo, aunque de hecho, me molesta.

Un día apareciste en una especie de bar, cercano a mi facultad, me mirabas como para saludar, pero no eras vos, tal vez sí, pero no estaba seguro, tampoco lo estoy en este momento. Y cuando me decidí a saludarte, descubrí que no había nadie allí, en la silla donde te encontrabas. Estabas atrás mío, gritándome nuevamente, cada vez más y más fuerte. Mi cabeza, estaba a punto de explotar.

No se donde estás, donde vivís, si realmente vivís, o si es solo, mi imaginación.


Día 2: Indiferencia

Me decidí a no prestarte más atención. Me molestaba mucho tu "presencia", aunque creo que mucho más tu ausencia.
Pero por primera vez, en muchos años, me decidí a ser constante. A olvidarte. Lo logré sin duda alguna, en un par de horas ya no me importaba que estuvieras gritándome desaforadamente al oído. Y así empezaste a desaparecer. Ya no te escuchaba, y si lo hacía no me importaba. Dejaste de acompañarme a la facultad, mis atados de cigarrillos duraban mucho más, ya que nunca más me pediste ninguno.
En el baño sabía que te encontraría, así que decidí no bañarme nunca más. Y así fui creciendo como una persona libre, triste pero libre.
Como era de esperar, cuando llegue a mi propio y tan buscado equilibrio, apareciste otra vez. Ya no me importabas, dejé que todo surgiera sin barreras, y fue así como te encontré ese día. Pero era distinto, te podía tocar. Te veía con la mayor nitidez posible. No entendía que estaba pasando, pero sentí que debía darte otra oportunidad.


Día 3: Transformación

Y así fue. Te permití "relacionarte" otra vez conmigo. Si es que a eso se le puede llamar relación. Era muy extraño escuchar tu respiración, sentir tu olor y a la vez verte. Todo era muy distinto, la situación tenía como una pizca de realidad. Además no molestabas, no gritabas, no me golpeabas, solo me mirabas como diciéndome aquí estoy, viviendo al lado tuyo.

Todavía no entiendo cómo fue posible tu transformación.

Sentía fluir la felicidad por mis venas, aunque nunca estuve seguro que vos la tuvieras. Sin sentirme satisfecho, pero muy cercano a ese estado, me encontraba. No me seducía ninguna otra cosa en este planeta, más que verte con vida y sin hablar. Sin torturas.
Rompiste otra vez mi homeostasis, pero esa vez, me gustó.


Día 4: Estabilidad

Tuviste que empezar a hablar. Ya era insostenible esa situación, aunque placentera. Y así fue, cuando comenzaste a explicarme ese proceso de transformación.

Te reitero, nunca entendí como fue posible.

En fin, todo mas o menos aclarado, o por lo menos ya sin secretos, comencé a aceptarte. Vos también a mí.

¿Te acordás esas noches repletas de mis viejos y añejos whiskys? ¿Olvidaste ya cuántos viajes hicimos juntos? A veces me pregunto si ya te olvidaste de todo eso. Me acuerdo que no me faltaba nada, tampoco me sobraba. Pero nunca me faltó nada.
Todavía me angustia saber, que siempre el pasado fue mejor. Aunque a veces odie lo "mejor".

Día 5: Pérdida

Claro, ya me lo había dicho un amigo. No puntualmente como regla, pero sí como experiencia propia. Y tenía razón el porteño.
Estaba todo tan bien, que se avecinaba algo malo. Obvio, totalmente esperable. Ya no hablabas con calma, ya no dormías profundamente, por supuesto que yo tampoco. Por las mañanas ya no tenías hambre, a veces comías en el almuerzo. Estoy seguro que lo hacías solo para no preocupar, pero todo volvía a ser insostenible otra vez.

Nunca evidenciaste la verdad. Creí que nunca te irías.

Me impresionó con alevosía tu desaparición paulatina. Eso es extremadamente anti-biológico para la vista de un humano. Mucho más para la mía. Nunca había sentido tanto miedo, frustración, desolación, pero sobretodo sentí miedo. Creo que volvería a vomitar por el solo hecho de recordar ese momento.

Pero cuando al fin dejé de temblar sobre mi cama y decidí bañarme, apareciste otra vez.


Día 6: Acuerdo

Ya me cansé. Estoy absolutamente deshecho. Mis piernas sienten toda la presión que ejerce mi espalda sobre ellas. Y mi espalda soporta todo el dolor que se produce en mi cerebro. Estoy viviendo como un pobre anciano, y aún no cumplo los treinta. Me provocás mucha impotencia, ya te lo expliqué una vez. Conseguiste otra oportunidad, la desperdiciaste. No entendí tu forma de ser, aunque me divertía. Lo cagaste otra vez.

Por eso te escribí esta carta. Si todo va a ser como antes, espero que ahora te des cuenta el daño irreparable que has causado tanto en mí, como en mi esposa. Así como también el que te auto provocaste.
Me enteré que también has estado molestando a mis amigos, y a sus amigos. ¿Te das cuenta porqué la sociedad ya no te respeta?

En mi barrio no hay muchos padres - por Diegolancha Canal -

Me dí cuenta de una cosa de mi Barrio, un simple barrio de clase media y la llamada gente bien, y lo escribí tipo canción, pero es como demasiado serio para ser una canción mía, así que será solo una cosa escrita.

Donde topa mi calle vive un pibe con su madre y su padre volaba en avión, y hace tiempo que voló de su casa. Nadie sabe donde puede estar y ellos se quedaron solos en este lugar.

Enfrente de mi casa viven dos pendejas, viven con su madre, y su padre vive en Buenos Aires. El trabaja para mandar un par de monedas. Una de ellas antes le daba al faso, la otra lo hace ahora.

Al lado de mi casa viven sus primas. Viven con su madre y su padre ya no está en sus vidas. Se fue de casa hace mucho tiempo por culpa de su madre que le metió los cuernos. Y una vez pasó que el novio de la madre vino con un revolver, o algo así, no se, y al otro día había sangre en la vereda. Igual creo que no pasó nada grave. Y sus hijas desde chicas fueron el descargo de tanta bronca.

A dos casas de mi casa vive un chabón con su madre, con su perro, con sus gatos. Él es un mentiroso y también medio choto, pero no se si eso tenga algo que ver con que su padre se haya ido cuando él era solo un niño. Nadie supo bien por qué a Entre Ríos él se fue. Nadie sabe si está vivo y a su hijo solo le dejó el apellido.

Entre esa casa y la mía vive una madre con su hija, y enfrente de la primera, una familia sin el padre biológico. De todas formas también vive el esposo de la madre y es una buena persona.

En mi casa vive también mi sobrino con mi hermana, y si, el padre ni dibujado.

Un poco mas allá vive un chico que se llama Nicolás y su padre murió de un ataque al corazón. Decían que era medio mafioso, pero los muertos siempre son todos buenos.

Yo todavía tengo a mi papá, y varias veces lo quiero matar.
Igual no importa porque él me presta su guitarra.

Disociación - Por Gabriela Olsen -

Cada tanto algo de mi se me hace lejano.

Alguna vez me di cuenta, así de golpe y porrazo,de las orejas.

Retorcidas,medio embudo, medio ombligo.

Cosa rara como pocas. Recién, en otro de esos instantes disociativos, circunstancias en que mi cuerpo no

es mío, pensaba en los ojos, y en la facilidad que, de vez en vez, tienen ...ese par de hijos de puta para

acumular humedad, condensarla, y hacerla gotas...

infinitamente, pareciera.